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El Bolo

El Bolo es probablemente uno de los signos más identitarios de Cuzcurrita, junto con la iglesia de San Miguel. Denomina una colina que rodea el municipio, conocida también antiguamente como la Cuesta del Rollo. Este nombre corresponde además al monumento situado en su cresta.

El Rollo o Bolo era un elemento que antiguamente era símbolo del señorío ejercido sobre la Villa, tanto en jurisdicción civil como criminal y nombramiento de la justicia ordinaria por parte del señor de la Villa. Por esto se les llamaba señor de Horca y Cuchillo y vara alta

Para acceder a él, debes situarte en la Plaza del Campillo y, siguiendo la señalización, llegar a la base del monte, donde te espera una subida pronunciada pero no muy larga, para alcanzar la vista más bonita de toda la comarca. Desde lo más alto podrás contemplar a un lado tierras de Castilla y cerrando el horizonte, los Montes Obarenes, la Sierra de Cantabria y el monte Toloño (el más elevado de la sierra). Y siempre rodeados por viñedos, a vista de pájaro y en el mirador, podrás comprobar el trazado medieval de Cuzcurrita con el río Tirón cruzando como una espina dorsal. La iglesia de San Miguel y el Castillo de los Velasco al fondo con todas las casonas palaciegas, nos cuentan a través de la historia y el tiempo, el pasado floreciente de la Villa.

El primitivo rollo fue una Merced real de Enrique II de Castilla y Doña Juana, su mujer, a Juan Martínez de Rojas y María Fernández en noviembre de 1367, por la que “les conceden el lugar de Cuzcurrita con todos sus términos, valles y montes, prados y pastos, ríos y aguas, términos y vasallos con la Justicia y el Señorío de dicho lugar y la facultad de poner rollo, horca, picota o cuchillo y otros signos de jurisdicción tocantes al mismo Rey”. 

Una vez pasado el lavadero a través del puente y bajo el Castillo, surge refrescante y potente la cascada que desagua parte de la canalización del río que atraviesa la finca del Castillo.

El 1865 fue destruido el primitivo rollo por uno o dos rayos (según la versión), cuya reconstrucción costó 166 reales de la época. El actual está formado por un zócalo y la columna tiene cuatro tambores de 1,80 metros, rematados por un cono de coronación a modo ornamental. Su altura total actual es de 3,20 metros y en el tercer tambor, figura la inscripción “Destruido por dos rayos, el ayuntamiento me reedificó en 1865”.

Ya entendemos por lo tanto, cuál era el uso de esta picota: el lugar de ajusticiamiento durante el periodo medieval. Pero a partir del siglo XVI, en España, los rollos ya cumplen exclusivamente la función de simbolizar el poder de hacer justicia que tienen las autoridades en cuya jurisdicción se erigen los rollos.

El 1865 fue destruido el primitivo rollo por uno o dos rayos (según la versión), cuya reconstrucción costó 166 reales de la época. El actual está formado por un zócalo y la columna tiene cuatro tambores de 1,80 metros, rematados por un cono de coronación a modo ornamental. Su altura total actual es de 3,20 metros y en el tercer tambor, figura la inscripción “Destruido por dos rayos, el ayuntamiento me reedificó en 1865”.

Al final del sendero, atravesando las choperas, se llega a la presa que regula el agua en el municipio y que sirve además como espacio de recreo. Una abundante vegetación fluvial y el frescor del agua que desciende en cascada desde el tramo más alto del río,  sirven de marco para poder disfrutar este especial rincón natural de Cuzcurrita.

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